Patricia González/Desde el Cristal

Hay actores políticos que intentan disimular su origen y asimismo el origen de la compleja situación de inseguridad que se vive en nuestro estado y en el país. No es que se les niegue el derecho de opinar y criticar, vivimos en una democracia donde cualquier persona emite juicios con toda libertad. Se respeta la libertad de opinión pero ¿sus opiniones son respetables? 

Cuando un puesto político es adquirido a través de las ventajas de la plurinominalidad y no tener que haber hecho campaña para pedir el voto popular, o por ser el pariente o allegado a un personaje en el poder, y además que pesen antecedentes cuestionables sobre quien lo ostenta, y otra vez, desde el privilegio de hablar, sin practicar aunque sea un poquito la autocrítica, es hasta un insulto hacia los ciudadanos que se intente juzgar un ambiente en el que se tuvo la responsabilidad casi directa de propiciarlo.

Es decir, cuando un personaje de esa calaña hoy dice que la violencia ha rebasado a las autoridades y que esto genera temor entre la población y que por esta causa huyen los inversionistas de esta entidad, ¿no debería en su caso buscar soluciones y hacer propuestas para reducir la inseguridad que él propició en alguna parte de su vida como actor muy cercano a quien también fungió como responsable de la política, la seguridad, la economía, la educación y en general, de la estabilidad en nuestro estado?

¿No es impune que hoy se atreva a decir que “estamos hasta la m…” de la situación que se vive en Tabasco? Es un insulto. Sobre todo para quienes estamos a las buenas de Dios, como dice el dicho popular, porque a diario andamos en la calle y podemos ver que la situación catastrófica no es tal como la ponen esos personajes tan sólo para atacar políticamente a sus adversarios. Se atreven a mentirle a los ciudadanos apostándole a que nadie recuerde quiénes son, de qué privilegios y abusos proviene la posición que ocupan.

Si este tipo de gente no fuera ambiciosa al poder a pesar de quienes son, nuestro país no estaría a como nos lo dejaron y a como lo quieren seguir viendo personajes que sólo piensan en ellos mismos y no en el común de la gente, a quien sólo utilizan en temporadas electorales y se atreven a hablar pero haciendo a un lado sus propias responsabilidades erigiéndose como los “salvadores de la humanidad”. 

Esos políticos creen haber descubierto el hilo negro cuando sueltan a los cuatro vientos que “la percepción de inseguridad es generalizada y se refleja en la vida cotidiana del los tabasqueños”. ¿Qué se percibía en Tabasco cuando le quitaron la vida al Padrino Fonseca en plena ciudad de Villahermosa? No. Entonces esos personajes a los que la fortuna les sonreía no percibieron que sus propios actos eran la causa y serían la consecuencia de un futuro “violento” no muy lejano para los ciudadanos que ahora les “preocupa”.

EN LA MIRA

Esos políticos hoy no tan “jovenzuelos”, que como ciudadanos pueden cuestionar lo que ellos mismos no se cuestionaron cuando estuvieron en el poder, y peor aún, que no les importó con sus actos la inseguridad que provocaron desde el abuso de sus privilegios, no debieran hacerse los inocentes y culpar a otros de la culpa propia. Todo gobernante debe asumir a cabalidad sus responsabilidades.