Patricia González/Desde el Cristal

Se asume como representante de la ultraderecha española. Está en México. Es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Ha realizado 18 viajes internacionales en 3 años. En Transparencia española no se conoce la justificación de todos estos viajes realizados cada dos meses. Su pareja tiene una red empresarial que coincide con el destino de Díaz Ayuso. Ha venido a realizarle un homenaje a Hernán Cortés respaldada por el deudor a la hacienda mexicana, Ricardo Salinas Pliego y la alcaldesa opositora al morenismo Alessandra Rojo de la Vega. 

Nueve días estará por tierras aztecas y culminará su estadía en la Riviera Maya. Le cuesta 300 mil euros este viajecito institucional a los madrileños.

Esa ultraderecha que tiene eco en los partidos opositores al gobierno de Claudia Sheinbaum. Se alinean cuando la situación política entre México y Estados Unidos es más tensa que nunca. Aparentemente la presencia de Díaz Ayuso es sólo por celebrar una parte de nuestra historia, pero que es una afrenta contra nuestro origen precolombino. La visitante aprovecha para insultar al gobierno mexicano pues según ella en nuestro país se vive un narcoestado. Término preferido por el gobierno de Donald Trump para señalar a quienes desea agredir para desviar la atención de su fracasada guerra contra Irán y alejarse de sus problemas domésticos incluido el tema de los Expedientes Epstein.

¿Nos viene a evangelizar con un extracto de la historia de la invasión española? La memoria histórica se convierte en discurso político de la ultraderecha y tergiversa diciendo que a la llegada de Cortés se terminó la violencia en nuestro país. Vinieron a civilizarnos, dice. “El genocidio no se bendice”, le recuerdan manifestantes de varios pueblos originarios a la española, quien busca reivindicar el privilegio de algunos cuantos tratando de convertir un evento violento en épico. “La conquista fue violencia, no evangelización”, reviran los colectivos indígenas que se manifestaron contra la llegada de la ultraderechista.

Según Díaz Ayuso el padre del mestizaje, Hernán Cortés, debe ser un orgullo también para los mexicanos. Esa hispanidad imperialista es la que traen los políticos de ultraderecha a los pueblos latinoamericanos. Por eso para ellos, pedir perdón por los episodios violentos de la mal llamada conquista española, es más ofensivo que la muerte de miles de indígenas. “Obra civilizadora”, le llaman. 

Cuando el expresidente López Obrador le pidió a la realeza española que pidieran perdón a los pueblos agraviados lo primero que hicieron fue burlarse. Hay quienes dentro del propio país secundan tal actitud como si sus riquezas no tuvieran origen en esta tierra. Es el caso de Ricardo Salinas Pliego.

EN LA MIRA

Otro de los propósitos de Isabel Díaz Ayuso es sabotear la relación que la presidenta Claudia Sheinbaum ha retomado con el gobierno de Pedro Sánchez en la reciente cumbre progresista que se llevó a cabo hace apenas unas semanas en España. La mandataria mexicana destacó por su participación en dicha reunión, la comunidad mexicana en aquel país le dio una cálida bienvenida. El propio pueblo español se vio contento con la visita de la primera presidenta mexicana. Nuestra relación tiene una larga historia no solo de agravios, también de solidaridad.