DAVID MORALES

En 2026 la celebración de Corpus Christi coincide con el 4 de junio, una de las solemnidades más importantes dentro de la tradición católica, la festividad surgió en el siglo XIII. De acuerdo con la obra «Historia de la Iglesia Católica» del historiador francés Daniel-Rops y estudios publicados por la Biblioteca de Autores Cristianos, el origen de Corpus Christi se encuentra en los movimientos religiosos europeos que buscaban dedicar una celebración específica al sacramento de la Eucaristía.

El acontecimiento decisivo ocurrió en 1264, cuando el papa Urbano IV promulgó la bula «Transiturus de hoc mundo», documento mediante el cual instituyó oficialmente la festividad para toda la Iglesia latina. Diversos historiadores eclesiásticos consideran este hecho uno de los momentos más importantes en la consolidación de las celebraciones eucarísticas.

La teóloga belga Juliana de Cornillon es reconocida por los estudios históricos como una de las principales impulsoras de la creación de esta solemnidad, tras promover durante años una festividad dedicada exclusivamente al sacramento de la comunión.

Con la llegada de los españoles a América, Corpus Christi se convirtió en una de las celebraciones religiosas más relevantes de la Nueva España. Investigaciones del libro «Fiestas y ceremonias tradicionales de la Nueva España» del historiador Antonio Rubial García documentan que las procesiones de Corpus llegaron a ser algunos de los eventos públicos más concurridos del periodo virreinal.

En la Ciudad de México colonial, las autoridades civiles, militares y religiosas participaban en desfiles que recorrían las principales calles de la capital. Artesanos, comerciantes, cofradías e indígenas también se incorporaban mediante representaciones, música y expresiones culturales propias.

Una de las tradiciones más conocidas derivadas de esta festividad es el llamado Día de las Mulitas, ampliamente documentado por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Durante la época virreinal, campesinos y comerciantes acudían a las ciudades para participar en las celebraciones utilizando mulas como medio de transporte. Con el tiempo surgieron figuras de barro, palma, cartón y otros materiales que representaban estos animales, tradición que aún persiste en algunas regiones mexicanas.

El antropólogo Guillermo Bonfil Batalla destacó en diversos estudios sobre cultura popular mexicana que muchas festividades religiosas novohispanas incorporaron elementos indígenas y mestizos, generando expresiones culturales únicas que continúan vigentes siglos después.

En Tabasco y estados del sureste, Corpus Christi forma parte del calendario religioso de numerosas parroquias. Dependiendo de la comunidad, la fecha suele estar acompañada por celebraciones litúrgicas, procesiones, actividades comunitarias y expresiones de religiosidad popular.

Además de su significado religioso, la festividad posee un importante valor histórico y cultural. Investigaciones del INAH han señalado que las celebraciones de Corpus Christi permiten observar la evolución de tradiciones que han acompañado a la sociedad mexicana desde el periodo colonial hasta la actualidad.

La relevancia de esta solemnidad también puede apreciarse en el arte. Pinturas, esculturas, documentos litúrgicos y crónicas históricas conservadas en archivos mexicanos registran la importancia que alcanzó la celebración durante distintos periodos de la historia nacional.

A más de 760 años de su establecimiento oficial, más allá de las creencias personales, la fecha representa un testimonio de cómo las celebraciones religiosas han influido en la construcción de costumbres, expresiones artísticas y formas de convivencia que forman parte del patrimonio cultural de México.