Vicente Peña Martínez

Hay personajes que trascienden en la vida cultural, deportiva, social, política o económica, sea cual fuese la actividad a la que dediquen gran parte de su vida.

Lilia Pérez Solís (QEPD) fue una de esas damas tabasqueñas que, sin duda alguna, desde la trinchera de esta casa editorial, AVANCE/Tabasco supo en su momento dirigir este medio informativo haciendo valiosos aportes a la comunidad tabasqueña en general, sobretodo en la lucha de quienes en la década de los 70s buscaban impulsar el progreso de la entidad.

Tuve el privilegio de conocerla precísamente allá por el año 1973 cuando recién había asumido la Dirección de este matutino en las oficinas ubicadas en la Av. Madero, de esta capital tabasqueña y desde donde Lilia Pérez logró demostrar que las féminas también podían incursionar en el ejercicio del periodismo, actividad que primordialmente se consideraba reservada para los varones.

Y si, efectivamente, en ese entonces junto a Lilia Pérez Solís muchas mujeres tabasqueñas revolucionaron el escenario periodístico local al abrirse espacios no solo para comentarios, colaboraciones o columnas políticas y de temas sociales sino también para la exposición de problemas que mucho tenían que ver con nuestra comunidad.

En el caso de la señora Lilia Pérez, desde la Dirección General de este matutino pudo demostrar que en el ejercicio del periodismo cuentan mucho las amistades, las relaciones pero más que nada el olfato para perseguir y lograr captar la noticia del momento.

En aquellos tiempos este Diario se imprimía en la ciudad de México y a diario se tenía que realizar una tarea titánica con el fin de conseguir no solo la nota de 8 columnas para el día siguiente, sino también darle seguimiento a informaciones de acontecimientos políticos y sociales del momento.

La dama “guerrera” del periodismo, como algunos llegaron a denominarla –por su perspicaz habilidad para olfatear temas de impacto social–  “husmeaba” temas que pudieran ser de interés público y con el “Equipo Avance/Tabasco” asignaba tareas que pasaban a generar la información del momento.

Su amistad con personajes tabasqueños de gran influencia política –en el altiplano– por aquellos días le permitía el acceso a información de primera mano que traducida en nota informativa por el equipo periodístico de este matutino llegó a causar revuelos en algunas ocasiones. 

Hay anécdotas que es posible recordar ahora cuando Lilia Pérez Solís ya está ausente pero que, sin duda, demostraron en su momento el gran cariño que esta dama sentía por el terruño tabasqueño. Como aquella cuando en una de las peores inundaciones del siglo pasado –a fines de la década de los 70s— siendo secretario “A” de la entonces Regencia del Distrito Federal el licenciado Manuel Gurría Ordóñez (el regente era el profesor Carlos Hank González) la directora de Avance le solicitó via telefónica a su compadre “Manolo Gurría” el apoyo de unos equipos Vactor para lograr desalojar las aguas que habían inundado gran parte del centro de la ciudad de Villahermosa.

Fue la primera ocasión que esos equipos Vactor fueron vistos operando en esta capital tabasqueña, gracias al auxilio proporcionado por la Regencia del DDF y con los cuales se pudo sacar el agua que, como consecuencia de las lluvias de fin de año, habían inundado medio Villahermosa en esos días.

Lilia Pérez Solís fue, sin duda, de esas mujeres tabasqueñas que sin vanagloriarse tanto logró aportar granitos de arena para beneficio de la tierra que la vio nacer.

Hoy hay quienes aún la recuerdan con bastante aprecio y cariño.