Patricia González

Es importante que los jóvenes conozcan la historia reciente, opina la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en una de sus conferencias matutinas. El fin es que quienes nacieron entre el año 2000 y el 2006 sepan cómo era y sigue siendo la política conservadora de la derecha mexicana. Dice Epigmenio Ibarra que la  hipocresía es la principal característica de esa corriente. 

Como lo ha relatado el propio Ibarra y Jesús Ramírez, comienza su narrativa con el desafuero del entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, por órdenes de Vicente Fox Quesada, quien a su vez recibió órdenes de los líderes de la élite empresarial de nuestro país. La causa del desafuero era una acusación en contra de AMLO por haber violado supuestamente un amparo al construir un camino hacia un hospital.  No violó el amparo, pero los diputados del PRI y el PAN votaron a favor del desafuero. Fox Quesada tuvo que retirar los cargos para no continuar el juicio puesto que las movilizaciones del pueblo a favor de AMLO no le convenían al conservadurismo pues lo convertirían en un mártir hasta el punto de arrebatarles la presidencia de la República en las elecciones de 2006.

Refiere Jaime Avilés en sus crónicas: No pudieron con el desafuero, pero sí robaron la elección de aquel año cuando Luis Carlos Ugalde era el presidente de aquel Instituto Federal Electoral (IFE). El favorecido con aquel fraude fue el panista Felipe Calderón Hinojosa, quien ante la acusación responde cínicamente que él ganó “haiga sido como haiga sido” ante la exigencia popular del “voto por voto, casilla por casilla”. Son estos personajes los señalados ahora de convocar marchas para pedir la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum porque, según ellos “México es víctima de una dictadura y que se viven en el autoritarismo”.

Hay que recordar la historia de la corrupción, asevera la Presidenta, que los jóvenes sepan quiénes son aquellos que quieren usarlos ahora que los convocan con una supuesta marcha encabezada por la Generación Z. 

Hay evidentemente una diferencia entre los jóvenes conscientes de su realidad y que quisieran que los cambios fueran más acelerados y más a fondo, o que padecen el vértigo de la competencia actual, pero no para ser usados por la vieja clase política.

Periodistas como Julio Hernández han recordado que los presidentes de aquel IFE e INE que operaron contra AMLO, Luis Carlos Ugalde y Lorenzo Córdova fueron dos personajes que no respetaron la voluntad popular en dos elecciones donde se derrocharon millonarios recursos en publicidad, reparto de dinero para la compra del voto y que ahora están abiertamente acusando que en México no hay democracia. 

En la tercera elección no pudieron meter las manos porque el pueblo se volcó a las calles en las elecciones de 2018 a defender los resultados de las votaciones que fueron contundentes y favorables a López Obrador y en las elecciones del 2024 a su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Es necesario informar a la juventud, educarla en la reflexión y en la crítica a través de la razón y no de los supuestos y elucubraciones de quienes desean sembrar el caos para replicar la historia que se vive en países como Perú, Honduras o Argentina.