David Morales

Durante gran parte del siglo XX, los mercados financieros de Estados Unidos desarrollaron un sistema de comunicación silenciosa que hoy resulta casi impensable. En los pisos de negociación de Wall Street y de otras bolsas como la Chicago Mercantile Exchange, los corredores utilizaban señas manuales codificadas para comprar y vender activos en medio del ruido, la presión y la velocidad del mercado presencial.

Este método surgió por una necesidad práctica. Los llamados trading pits eran espacios abarrotados donde decenas de operadores gritaban ördenes al mismo tiempo. Para evitar errores y ganar rapidez, se consolidó un sistema visual basado en la posición de las palmas, el movimiento de los dedos y la orientación de la mano. Documentos históricos del propio New York Stock Exchange y descripciones técnicas recopiladas por la Encyclopaedia Britannica señalan que estas señas se estandarizaron para uso profesional.

El principio básico era claro. Las palmas hacia el cuerpo indicaban intención de compra, mientras que las palmas hacia afuera señalaban venta. Los números se representaban con los dedos, del uno al cinco de forma vertical y del seis al nueve con la mano girada horizontalmente. El cero se mostraba con el puño cerrado, lo que permitia formar precios y cantidades en secuencias rápidas y comprensibles para los demás operadores.

Además, el cuerpo funcionaba como parte del código. Tocar el mentón podía significar unidades simples, la frente representaba decenas y otras zonas indicaban cientos o miles de contratos. Estudios históricos sobre el sistema open outcry, recopilados en archivos especializados como Trading Pit History, explican que este lenguaje visual permitia transmitir operaciones complejas sin pronunciar una sola palabra.

Pese a su aparente complejidad, este sistema no era una lengua de señas en sentido lingüístico, Investigaciones académicas sobre el lenguaje señalan que carecía de gramática propia y no funcionaba como idioma independiente, a diferencia del American Sign Language documentado por instituciones como la Britannica. Su función era estrictamente operativa y limitada al contexto bursátil.

Con la llegada de la negociación electrónica en las últimas décadas del siglo XX, estas señas comenzaron a desaparecer. Las pantallas, algoritmos y plataformas digitales sustituyeron la interacción humana directa, Hoy, las imágenes de traders con las manos. en alto sobreviven como testimonio histórico de una época en la que Wall Street literalmente se leia en los gestos, una forma de comunicación tan precisa como efimera que marcó la cultura financiera moderna.