Redacción / Agencia AVANCE

Las protestas sociales en Irán se intensificaron durante la noche del jueves, cuando cientos de personas se congregaron en las calles de Teherán y otras ciudades del país, marcando una nueva fase de inconformidad ciudadana que se ha extendido por gran parte del territorio nacional.

Las movilizaciones, que iniciaron en zonas rurales y se expandieron rápidamente hacia centros urbanos, tienen como principal detonante la crisis económica que enfrenta la República Islámica. En varios puntos del país, manifestantes lanzaron consignas que evocan apoyo al antiguo régimen del Sha, un hecho inusual que refleja el profundo descontento social y el desafío abierto a las autoridades.

Como muestra de respaldo a las protestas, numerosos mercados y bazares suspendieron actividades, afectando la dinámica económica diaria y evidenciando el alcance del movimiento. La respuesta de las fuerzas de seguridad ha generado un ambiente de tensión creciente.

De acuerdo con la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, los enfrentamientos derivados de las manifestaciones han dejado al menos 39 personas fallecidas y más de 2 mil 260 detenidas, cifras que continúan en aumento conforme se multiplican las concentraciones.

El gobierno iraní enfrenta así una de las oleadas de protestas más significativas de los últimos años, en un contexto marcado por el deterioro económico, la presión social y la creciente exigencia de cambios por parte de la población.