Por David MoralesAvance
La más reciente edición del concurso SOPART de Maruchan, concebido como una vitrina para impulsar a artistas emergentes en México, terminó envuelta en una polémica que desbordó el ámbito creativo y se instaló de lleno en el debate público. La inconformidad surgió tras la difusión de la lista preliminar de finalistas, cuando participantes y usuarios comenzaron a señalar que varias de las obras seleccionadas mostraban rasgos propios de imágenes generadas con inteligencia artificial.
El certamen, titulado SOPART 2025 Alimenta tu creatividad, ofrece premios económicos y exposición a piezas elaboradas con materiales de la marca. De acuerdo con las bases oficiales difundidas por Maruchan, las obras deben ser originales y realizadas directamente por la persona participante, sin apoyo de herramientas automatizadas. Esa cláusula se convirtió en el centro de la discusión cuando artistas detectaron patrones visuales, texturas y composiciones que, aseguran, son comunes en generadores de IA.
Las críticas se multiplicaron en TikTok, Instagram y X. Usuarios retomaron imágenes de las obras finalistas y las compararon con resultados obtenidos en plataformas de generación automática. Frases como “las cosas hechas con IA no son arte” o “perder contra un humano es justo, perder contra un algoritmo es una estafa” se repitieron en comentarios y videos, según documentaron medios como Vanguardia y Diario de Morelos. Algunos participantes afirmaron públicamente que sus piezas, elaboradas durante semanas, quedaron fuera frente a trabajos que habrían requerido solo minutos.
Más allá del enojo inmediato, varios artistas plantearon exigencias concretas. Pidieron transparencia en los criterios de selección, verificación del proceso creativo y reglas claras sobre el uso de inteligencia artificial. En entrevistas recogidas por Al Momento y Al Diálogo, algunos señalaron que no volverán a participar en el concurso mientras no exista certeza de que las obras compiten en igualdad de condiciones.
La respuesta de Maruchan llegó a través de un comunicado difundido en redes sociales. La empresa aclaró que la lista publicada corresponde únicamente a finalistas y que los ganadores aún no han sido definidos. También aseguró que las obras serán revisadas de manera presencial para confirmar que cumplan con las bases del concurso, incluida la autoría humana. Sin embargo, la marca no detalló los métodos con los que distinguirá entre arte asistido por IA y trabajo manual, lo que mantuvo viva la inconformidad.
El caso SOPART se inserta en una discusión más amplia que atraviesa al mundo del arte y la cultura visual. Especialistas citados por plataformas académicas como el Observatory del Tecnológico de Monterrey han advertido que los concursos tradicionales aún no cuentan con herramientas claras para enfrentar la irrupción de la inteligencia artificial. En paralelo, resoluciones recientes en materia de derechos de autor en México han establecido que las obras creadas exclusivamente por IA no pueden ser reconocidas legalmente como autoría
