foto de Valve

Por David Morales/Avance

Valve Corporation, empresa estadounidense creadora de la plataforma Steam, enfrenta en el Reino Unido una demanda colectiva que la acusa de haber abusado de su posición dominante en el mercado de distribución digital de videojuegos para PC. El caso, que podría convertirse en uno de los más relevantes para la industria, fue admitido por el Competition Appeal Tribunal de Londres y continuará su curso hacia una revisión de fondo.
La acción legal fue presentada en 2024 por la activista de derechos digitales Vicki Shotbolt, con el respaldo del despacho Milberg London LLP. De acuerdo con la demanda, hasta 14 millones de usuarios británicos de Steam habrían sido afectados por precios inflados en juegos y contenido adicional desde 2018, lo que derivaría en una reclamación económica de alrededor de 656 millones de libras esterlinas, cifra reportada por la agencia Reuters.
El eje central de la acusación es el presunto abuso de posición dominante de Valve a través de Steam, plataforma que concentra la mayor parte de las ventas digitales de videojuegos para PC. Los demandantes sostienen que la empresa impone condiciones que limitan la competencia, entre ellas la obligación de mantener paridad de precios, lo que impediría a desarrolladores y editores ofrecer sus juegos más baratos en tiendas rivales.
Otro punto clave del caso es la comisión que Valve cobra a los desarrolladores, que puede alcanzar hasta 30 por ciento del precio de venta. Según la demanda, este porcentaje resulta excesivo y termina trasladándose al consumidor final. Análisis citados por medios especializados como PC Gamer y Notebookcheck señalan que este esquema, al aplicarse en un mercado altamente concentrado, podría generar distorsiones en los precios.
La demanda también cuestiona el modelo de adquisición de contenido adicional, al señalar que los usuarios que compran un juego base en Steam quedan prácticamente obligados a adquirir los contenidos descargables dentro de la misma plataforma. Para los demandantes, esta práctica refuerza el llamado efecto de bloqueo y reduce la libertad de elección del consumidor.
Valve ha rechazado las acusaciones y sostiene que sus comisiones son comparables a las de otras tiendas digitales del sector. La empresa argumenta, además, que los desarrolladores pueden vender sus juegos fuera de Steam mediante claves externas y que no existen restricciones formales para hacerlo. Estas posturas fueron retomadas por Reuters al informar sobre la decisión del tribunal de permitir que el caso avance.
El Competition Appeal Tribunal aclaró que permitir la continuidad del proceso no implica una declaración de culpabilidad, sino que existen elementos suficientes para analizar el fondo del asunto. De acuerdo con el propio tribunal, el debate sobre la metodología para calcular los daños y el impacto real en los consumidores deberá resolverse durante el juicio.