Patricia González/Desde el Cristal

En la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se reconoció a través de la Secretaría de Energía, que nuestro país depende en un 75% de la importación del gas natural del que se produce en Texas, principalmente, y que además se extrae en el país vecino por medio de la fracturación hidráulica.

La titular de esta Secretaría, Luz Elena González, explicó que Petróleos Mexicanos solo produce 2.300 millones de pies cúbicos de gas natural y que 6.800 millones provienen de las empresas estadounidenses. Esto suma los 9.000 millones de pies cúbicos que se consumen en nuestro país. Por supuesto, explicó la secretaria, que esto significa que México está en riesgo ante los conflictos internacionales y los fenómenos climáticos. Los altos precios, el abasto del suministro del combustible y la vulnerabilidad ante el calentamiento global son una clara desventaja que se tendrá que solventar no en los próximos años sino ahora mismo.

Es sabido que desde la llegada de Carlos Salinas de Gortari dio inicio al desmantelamiento de las funciones de exploración y otras actividades que Pemex realizaba a través de los ingenieros y especialistas en la extracción del combustible, el objetivo fue claramente beneficiar a las empresas extranjeras y convertir a la paraestatal junto con sus especialistas en simples administradores y burócratas que “vigilaran” que las compañías extranjeras cumplieran con los contratos de explotación energética. El resultado fue el descuido de la paraestatal a manos de una amplia burocracia petrolera y el abuso de los líderes sindicales que aun persisten dentro del sistema.

Es inconcebible que teniendo los recursos naturales se desperdicien en lugar de aprovechar la producción del gas natural. A esto llegamos a partir de las políticas de un régimen gubernamental que durante más de tres décadas se dedicó a dejar abandonada una de las principales fuentes de ingresos económicos para nuestro país y crear una dependencia energética que ahora pone en desventaja a los mexicanos debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, principalmente. 

Según el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, se estima elevar la producción de 2.300 millones de pies cúbicos diarios a 8.600 en diez años, y que para alcanzar este objetivo en 10 años es necesaria la combinación de la “explotación convencional y el posible desarrollo de no convencional”. Habría que ver en qué consiste el concepto de “desarrollo no convencional” y qué tan viable sería para alcanzar los 9.000 millones de pies cúbicos de gas natural que se consumen en nuestro país. 

EN LA MIRA

Treinta y seis años de neoliberalismo económico en México tiene aun hoy sus consecuencias y son riesgosas. No olvidemos que según la opinión de algunos de los políticos que apoyan ese régimen y que pugnan porque vuelva en un futuro no muy lejano, consideraban que el petróleo “ya no era negocio para el país”, que refinar el combustible era cosa del pasado. El actual conflicto en Medio Oriente ha desmentido tal aseveración y se evidencia, más que nada, con las ansias de Estados Unidos por controlar a través de las intervenciones militares los recursos energéticos y materia prima valiosa para el desarrollo tecnológico de estos tiempos.