Patricia González/Desde el Cristal

Hay gente que teme a los cambios, prevalece el miedo a lo desconocido porque esto no le permite vivir en la conformidad total. Las especies que habitamos el planeta nos adaptamos y evolucionamos, o desaparecemos. Así sucede en cuestiones políticas. Y no es que los tiempos cambien, sino las personas, los individuos de una sociedad son cambiantes. Y siempre recurrimos a frases como “en otros tiempos”, “ya no es igual que antes”, con cierto dejo de nostalgia. 

Esta breve reflexión surge a partir de una nota publicada en La Jornada (9 de abril de 2026): “Vinculan a proceso a 13 elementos de la Defensa por el homicidio de las niñas Alexa y Leidy, en Sinaloa”, dice el encabezado digital de este rotativo. Por alguna razón esto nos lleva al libro “Mirando a los ojos de la muerte: Las mejores crónicas de Pepe Reveles”. Y nos recuerda al Ejército Mexicano de 1968 y otras épocas donde se mal utilizó el poderío que pueden tener las fuerzas armadas de un país. 

Sin embargo, la noticia es alentadora en cuanto se refiere a que no haya más impunidad en nuestro país, que la justicia se aplique por parejo. 

Según la nota refiere que el 6 de mayo de 2025 elementos del la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) atacaron a un vehículo en que viajaba una familia y donde fallecieron dos niñas, Leidy y Alexa de 11 y 7 años de edad, respectivamente; además de la tentativa de homicidio contra dos adolescentes y dos adultos. Esto ocurrió en La Cieneguilla, Sinaloa. Un estado que hace muchos años sufre la violencia y la inseguridad a las que ya se ve con normalidad.

Las escenas que Pepe Reveles comparte en sus crónicas muchas veces está plagada de militares que atacan a civiles inocentes porque en estado de ebriedad los confunde con integrantes de bandas criminales. Esto sucedía en la guerra contra el narcotráfico desatada por Felipe Calderón Hinojosa, misma en la que no había castigo para los responsables y se les protegía a pesar de que se les encontrara o se les demostrara su culpabilidad. En el caso de los 13 elementos que fueron vinculados a proceso por presuntamente atacar a esta familia que simplemente se dirigía a dejar a sus niñas a la escuela vemos que hay la posibilidad de que las cosas cambien en nuestro país. 

Saber que el haber usado la fuerza sin previo aviso, sin límite, y a sabiendas de la alta letalidad que tiene un solo convoy del Ejército, no quedará impune es de alguna manera alentador.

La historia del abuso de poder por parte de algunas autoridades no es un secreto en México y en el mundo, pero el mensaje es que no se toleran más este tipo de acciones que no hacen más que lastimar a la población vulnerable. La agresión contra la familia que perdió a dos de sus integrantes más jóvenes no fue un “enfrentamiento” a como los responsables quisieron hacer creer, pues según el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez indicó que tal versión no fue desmentida ni corregida por las autoridades. 

EN LA MIRA

A los militares se les acusa de haber actuado de manera dolosa en el ataque contra la familia de las desaparecidas, y no se puede justificar que los soldados hayan actuado “en un contexto de violencia en el estado de Sinaloa, bajo un estado de alerta y nerviosismo”. Si los elementos castrenses cometieron un delito y se les comprueba deben ser juzgados conforme a la ley. Tampoco es correcto que por la acción de una persona o un grupo de personas se pretenda descalificar a una institución que se ha destacado en acciones de protección a la población.