Patricia González/Desde el Cristal

Los libros y la lectura no son un lujo. Se equivocan quienes creen que leer es solo pasar el tiempo, o que un libro es un accesorio para aparentar ser una persona importante porque lee, o que sabe más que los demás. El libro como un objeto perdurable por cierto tiempo es más fiable que lo virtual. Habrá quienes estén a favor de los libros virtuales y continúen pronosticando la desaparición de los libros impresos, pero en definitiva no desaparecerán, aunque los acaparadores de la información prefieran digitalizarlos para volver un negocio más rentable, controlar la consulta o la compra de contenidos a través de las plataformas virtuales. 

El mundo actual solo puede entenderse con la lectura, comprender y disfrutar aquello que leemos es parte de nuestra formación académica y cultural, dos términos que se funden en una sola palabra: educación. Es importante que la comunicación no esté alejada del ejercicio que ofrecen los libros. Mientras haya una mejor comunicación el mundo se entiende y atiende aquello que nos compete para conservar el equilibrio que debe existir en nuestro entorno. 

La preocupación por fomentar la lectura no es ajena a la radio, la televisión, las redes virtuales y los variados medios impresos que se resisten a desaparecer ante la amenaza digital. Esa resistencia es parte esencial de las estaciones de radio comunitarias. Un ejemplo es La Voz de los Chontales, la radio comunitaria ubicada en el municipio de Nacajuca, Tabasco, y que se puede sintonizar en la frecuencia XHCPBS 98.7 FM y en el enlace de la página https://ecos.inpi.gob.mx/xhcpbs/.

Tiene un programa llamado “Sembrador de lectura/Pëk’ tsik”, que se transmite a las 10 de la mañana los días martes y jueves, encabezado por Domingo Alejandro Luciano y Esmeralda López, quienes preocupados por la necesidad de fomentar la lectura en las comunidades originarias donde se habla la lengua yokot’ an, no sólo del municipio de Nacajuca, sino en otras comunidades rurales del estado de Tabasco, han comenzado a formar la propia biblioteca que pertenezca a La Voz de los Chontales. 

Esta es una buena y noble iniciativa a la que se han sumado la campaña “Leer para Vivir” del Diario Presente y el grupo SIT, dirigidos por el periodista Víctor Manuel Sámano Labastida, así como el Foro Cultural del Hotel Viva; también se sumaron a esta propuesta las editoriales independientes Casalia y Anteros, fundadas por el escritor Ervey Castillo Alcudia; participa en esta causa el promotor cultural y periodista cultural, Juan de Jesús López; así como el entusiasta mediador de lectura del PNSL, Ulises Rodríguez Guzmán. Al igual que ahora la Fundación López Deantes. 

Hay muchos más participando, como el Centro de Investigación y Diálogo y la Fundación González Pedrero-Julieta Campos. Todos han iniciado y entregado una colecta de material bibliográfico que forma parte de la biblioteca de La Voz de los Chontales.

Este acervo servirá para que las comunidades se nutran de la palabra escrita a través del pensamiento de hombres y mujeres que han hecho de la literatura su forma de vida y que enriquecerán el espíritu y la imaginación de quienes sintonizan la estación de radio. 

Ojalá que la iniciativa de crear pequeñas bibliotecas sea una actividad que encuentre ecos en  todos los ámbitos sociales, que haya más canales que incentiven el pensamiento crítico, el análisis, la reflexión.