Patricia Gónzalez/Desde el Cristal
Las reformas al Instituto Nacional Electoral (INE) propuestas por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no son para que éste pierda su autonomía, y mucho menos con esta iniciativa vamos rumbo al autoritarismo, como lo aseveran los ultraderechistas de la oposición mexicana, aclararon en Palacio Nacional.
No olvidemos que en el pasado había subordinación disfrazada de los presidentes del INE hacia quienes encabezaban el Ejecutivo federal.
En no pocas ocasiones se documentaron fraudes nacionales en 2006 y 2012 y este órgano electoral no actuó con transparencia en las elecciones llevadas a cabo aquellos años. Cómo ignorar la “caída del sistema” en 1988.
Se interpretaban las leyes electorales de manera ambigua para que los triunfos se los llevaran aquellos favoritos de las élites avalados por intelectuales a modo que respaldaban ejercicios “democráticos” e “irrefutables.
No pasan desapercibidos los nombres de Luis Carlos Ugalde, quien dio el triunfo al panista Felipe Calderón Hinojosa en las elecciones de 2006 a pesar de que Andrés Manuel López Obrador denunció un sinnúmero de irregularidades y el discutible margen de sufragios que apenas había obtenido el ganador “haiga sido como haiga sido” sin llevar a cabo la cuenta total de votos que exigían los ciudadanos.
Trabajos periodísticos revelaron que Diego Zavala Gómez del Campo fue uno de los proveedores de la base de datos utilizada en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del entonces IFE y cuñado del precandidato panista Calderón Hinojosa.
Hay quienes ahora hablan de “autoritarismos”, entre ellos el priista Alejandro Moreno Cárdenas (Alito Moreno), contra la reforma electoral que sus promotores indican que busca sistematizar y mejorar el sistema electoral mexicano. Es de los más costosos del mundo, se hace de la vista gorda y memoria corta ante la compra de votos a través de tarjetas Monex y otras a favor del entonces candidato Enrique Peña Nieto en las elecciones de 2012.
En lugar de castigar al infractor hasta con la anulación de los resultados en el INE optaron por sancionar a los opositores de entonces y que encabezaba López Obrador.
El Instituto Federal Electoral (IFE) había nacido desprestigiado por el fraude electoral de 1988 en el que dieron el triunfo a Carlos Salinas de Gortari. Había que legitimar aquellos resultados simulando democracia. Desde entonces las leyes electorales han sufrido cambios y ajustes, como ya dijimos líneas antes y de acuerdo a las experiencias vividas, aun hay ambigüedades que deben aclararse como lo es el caso de los diputados plurinominales y el gasto excesivo de los partidos políticos. México es uno de los países en que la democracia sale demasiado cara.
EN LA MIRA
Señala Pablo Gómez, coordinador de la reforma, que no se le está quitando la representación a las minorías, como asegura la oposición; la reforma propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum no es una vía autoritaria, es la reducción del gasto excesivo de los partidos políticos y el INE; otro modo de establecer la representación proporcional, incentivar la mayor participación ciudadana y disminuir el número de regidores. Veremos qué dicen los votos en el legislativo.