Patricia Gónzalez/Desde el Cristal
Bernard Offen es un sobreviviente del Holocausto desatado por los fascistas de Adolfo Hitler y compañía. Estuvo prisionero en cinco campos de concentración y celebró los 81 años de su liberación en Auschwitz hace unos días. A sus casi 97 años dijo, regresó a ese lugar de muerte para hablar de la vida y no olvidar que cada día vivido fue una lucha que le enseñó el valor de la existencia.
“Veo que hay quienes creen que su ira vale más que la vida de otros seres humanos”, dice en una parte de su discurso. Offen también enfatizó que de acuerdo a su experiencia sabe adónde conduce la “indiferencia” de aquellos que no se interesan por la violencia que están sufriendo los inmigrantes en varias partes del mundo. Él ya vio y padeció lo que está sucediendo en Estados Unidos, así comenzó el nacismo liderado por Adolfo Hitler y sus seguidores.
“Podemos escoger otra cosa diferente, dejemos que la luz nos guíe en la oscuridad” pide el sobreviviente de la violencia ejercida por el fascismo.
Esto nos lleva a reflexionar sobre aquellos que solo reproducen un discurso de odio contra su misma gente y piden que un país extranjero intervenga en nuestro territorio. Es lamentable que gente supuestamente preparada, con niveles académicos superiores a la mayoría de los ciudadanos no quieran reconocer lo que significaría que un grupo fascista como ICE o la patrulla fronteriza estadounidense se internaran en tierras mexicanas con el pretexto de combatir el “narcoterrorismo” provocado por el desmedido consumo de los ciudadanos angloamericanos.
“Estos días veo señales que conozco muy bien. Veo cómo resurge el odio, veo cómo la violencia comienza a justificarse otra vez…” afirma Bernard Offen. Él vio cómo inició la segunda guerra mundial, cómo la gente era perseguida y tratada peor que animales y puesta en condiciones que lastimaron la dignidad de quienes eran originarios de una etnia diferente a quienes estaban en el poder. Hoy se contratan hasta cazarrecompensas sin credenciales para capturar inmigrantes como si fueran animales. ¿No es parecida esta situación a como la considera Offen?
Hay quienes se tienen la desfachatez de señalar que el territorio que los EE.UU arrebató a México fue bien merecido, pero no ve hacia la historia de cómo esas trece colonias inglesas fueron invadiendo y exterminando a los nativos americanos para apoderarse de su tierra, a costa de lo que fuera. Hoy nada más con cambiar el nombre del Golfo de México por el Golfo de América sería un buen pretexto para que el ejército estadounidense se apoderara de parte del territorio mexicano y de sus recursos naturales asesinando gente como lo hicieron en el Caribe frente a las costas venezolanas.
Las señales de la intolerancia que hoy ve Bernard Hoffen son las mismas de hace más de ocho décadas; es una amenaza real en que prevalece la deshumanización de los individuos en aras de incrementar las riquezas materiales a través del aumento del poderío armamentista de las potencias que buscan repartirse el mundo.
EN LA MIRA
“Antes de la guerra todo era norma”” dice Offen, originario de Cracovia, y los tiempos actuales no auguran cosas buenas para la vida humana. La indiferencia no conduce más que a la destrucción de los seres vivos en el siglo en que los avances tecnológicos y la ciencia deberían ofrecer mejores alternativas para vivir. El hombre civilizado de hoy demuestra que la irracionalidad nunca lo ha abandonado.