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Por David Morales/Avance

El Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto se conmemora cada 27 de enero y tiene su origen en la resolución 60/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptada en 2005. La fecha fue elegida por coincidir con la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en 1945, hecho documentado por archivos históricos y museos de la memoria en Europa.
La efeméride consiste en recordar a los más de seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi, así como a millones de otras víctimas, entre ellas pueblos gitanos, personas con discapacidad, opositores políticos y comunidades perseguidas por motivos ideológicos, religiosos o étnicos. El United States Holocaust Memorial Museum y Yad Vashem han documentado este genocidio como uno de los crímenes más sistemáticos y devastadores del siglo XX.
Además de la memoria, la conmemoración busca fomentar la educación y la reflexión para prevenir futuros actos de genocidio. La Organización de las Naciones Unidas y la UNESCO han subrayado que el Holocausto debe enseñarse como un hecho histórico comprobado, con base en testimonios, archivos oficiales y evidencia documental, frente a los intentos de negación o distorsión.
En México, la fecha ha sido retomada por instituciones académicas y culturales como la Universidad Nacional Autónoma de México y el Museo Memoria y Tolerancia, espacios que promueven el análisis del Holocausto desde una perspectiva histórica y ética. Estos esfuerzos buscan vincular la memoria del genocidio con la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la discriminación.
El Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto es para recordar que la historia no es solo un registro del pasado, sino una advertencia permanente. Mantener viva la memoria es una forma de honrar a las víctimas y de asumir la responsabilidad colectiva de no repetir los errores que llevaron a uno de los episodios más oscuros de la humanidad.